Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina
0054 911 5179 5916 / 011 5179 5916

Convence

Ideas que crecen
asdasdasd

Por qué los tiempos verbales son tan importantes en sus discusiones.


Mirar al año próximo es mejor que mirar atrás.

Muy queridos seguidores,

Llegando a fin del año les quiero desearles las más felices fiestas y compartir con ustedes una reflexión sobre cómo convertir desencuentros verbales en conversaciones constructivas.

¿Cómo funciona? Basta con poner foco en el futuro, en este caso el año próximo, en lugar de lo que ya se dejó detrás. Una idea simple para generar conversaciones constructivas y de mutuo respeto.

Espero que tengan un año con muchas experiencias positivas que generen impacto multiplicador en su comunicación.

¡Feliz 2018!

El momento preciso: 

La argumentación para convencer o persuadir (llamada retórica) considera que apenas existen tres objetos de discusión: la culpa, los valores y las elecciones.

Cada tópico en la argumentación puede clasificarse en una de estas categorías. Consideremos que no estamos hablando de debates filosóficos sobre si algo es correcto o incorrecto.

Pero ¿cómo se relacionan estos objetos de discusión con el tiempo?
Quien ponga el acento en el pasado hablará desde la culpa.
Quien se sitúe en el presente, lo hará desde sus valores.
Y quien piense a futuro, considerará sus elecciones.

El pasado es el lugar para la culpa. Es el tiempo para los abogados, la policía en la búsqueda de “Quién lo hizo”.
Mirando series policiales se darán cuenta… (y observen que acabo de utilizar el tiempo futuro).

“¿Quién se comió el último alfajor de la caja?”
“¡Me prometiste tener listo el informe antes de la reunión con mi jefe!”
“¿Por qué nadie me ayudó cuando me pusieron a cargo de esta tarea imposible?”

El presente trata de lo que es correcto o incorrecto, de mis/nuestros valores buenos contra sus valores malos.
Basta con escuchar intercambios entre líderes o ejecutivos que buscan crear un espíritu de grupo, o un enemigo en común si encuentran dificultades para enfrentar el futuro.

“Quien no está conmigo, está contra mí.”
“Quiere que busquemos un jefe de ventas de afuera.”
“Opino que tenemos que buscar a alguien dentro de nuestra organización”.

El futuro, por su parte, ofrece la posibilidad de contemplar y elegir, entrar en una conversación constructiva y tomar decisiones consentidas. En este tiempo estamos hablando de lo que es ventajoso para los participantes, en lugar de que está bien o mal como en el presente.

“¿Aumentaremos el presupuesto de publicidad o pondremos más vendedores?”
“¿Cómo vamos a atraer más clientes?”

Para realizar cosas y evitar peleas, es recomendable cambiar el tiempo elegido en el discurso, y moverlo desde el pasado (“¿cómo pudiste ser tan estúpido de mandar la factura equivocada?”) hacia el futuro (“¿cómo podremos evitar que ocurra de nuevo?”).

Recomendamos nunca debatir lo que no se puede debatir: los modales, por ejemplo, son parte de la persona y no van a cambiar.

Todo esto es aplicable en las reuniones. Hay que escuchar bien a los compañeros y, cuando la conversación se sumerge en el pasado o se empantana en el presente, hacer una intervención al futuro con esta frase: “Sus puntos son muy buenos, pero cómo vamos a …?” La pregunta tiene que definir el tópico de tal modo que resulte que es favorable para usted.

Lo mismo sucede en la vida familiar, social y en el trabajo. Así que, lector, de ahora en más, ¡pensemos a futuro!

Referencia: Jay Heinrichs, Thank you for arguing (Gracias por argumentar).