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El secreto detrás de una historia estratégicamente fuerte.


Ya sea una presentación o para inspirar a un equipo, la clave son las historias. Las historias se comprenden mejor, se recuerdan por más tiempo y se cuentan con más frecuencia.
Una buena historia le gana a una lista de argumentos o hechos concretos.
Con una simple anécdota se logra una gran diferencia.Storydesign. El secreto detrás de una historia estratégicamente fuerte.

La gente no quiere más información. Estamos hartos de información. Queremos fe: una fe en quien habla, en sus objetivos, en el éxito en la historia que cuenta. La fe mueve montañas, no los hechos. (Annette Simmons)´

Contar historias es un aspecto importante de la persuasión. Ya sea que busques presentar una estrategia al equipo de gestión, convencer a la junta directiva o inspirar al equipo, siempre se trata de contar historias.

Contar historias es una habilidad valiosísima porque nos vuelve más influyentes.

Las historias simplemente
se entienden mejor,
se recuerdan por más tiempo y
se cuentan con más frecuencia.
Tomemos, por ejemplo, una declaración importante: “El tiempo de nuestro proceso es demasiado largo“. Se puede poner esto en letras enormes en una diapositiva y gesto serio, pero eso no tendrá ningún efecto. Es mucho mejor contar una verdadera anécdota sobre un pedido que se entregó cinco semanas tarde y ocasionó un gran problema para el cliente. Problemas tan grandes que el cliente finalmente se frustró y se fue. El equipo concluirá: “Sí, nuestros plazos de entrega son demasiado largos“.Habrán llegado a una conclusión personal única. Y lo habrán descubierto por sí mismos.

Hermoso por supuesto, pero ¿dónde se puede encontrar esa historia? A muchos gerentes les resulta difícil trabajar con anécdotas en un entorno profesional.

Afortunadamente, no hay que ser un genio carismático para dar una presentación inspiradora. En este artículo, mostramos cómo transformar una declaración cognitiva en una anécdota atractiva en tres sencillos pasos.


Los tres pasos de la narración de historias

Se puede hacer una presentación con todo tipo de declaraciones: apertura, hechos, argumentos y cierre. Esta configuración es fuerte pero el contenido sigue dormido, el conjunto todavía está un poco seco. En otras palabras, la presentación es como una casa, pero las habitaciones todavía tienen que estar llenas de historias.

1.      Elegir una declaración (=statement)

Se debe elegir una declaración para despertar con una anécdota. Si no se tiene una presentación preparada, también se puede elegir una declaración de una presentación aleatoria. No hace falta que sea algo demasiado difícil y no necesita estar demasiado bien. Lo importante ahora es entender los principios de Storytelling.

2.      Hacer una moraleja con la declaración

La moraleja es el mensaje que está oculto en la anécdota, pero no se dice en voz alta. Tomemos como ejemplo Caperucita Roja. La moraleja de esta historia es: “Si confías en un extraño, todo terminará mal.”. El narrador no nombra esta moraleja, pero el niño que escucha lo recoge sin problemas. Es la conclusión, por la cual el oyente puede resumir toda la historia en una oración.

Si no se sabe cuál es la moraleja, será difícil encontrar una anécdota coincidente. Por eso es importante convertir primero la declaración en una moraleja.

Hay una fórmula práctica para esto que proviene del mundo de los escenarios. Se debe convertir la declaración en una de las dos fórmulas siguientes:

Fórmula 1: A lleva a B

Fórmula 2: Si A, entonces B

Tomemos un ejemplo. Quiero convencer a mi público de la siguiente declaración: “La innovación es riesgosa” y puedo hacerlo así:

A lleva a B: “La innovación conduce a riesgos incontrolables”.

o

Si A, entonces B: “Si se va a innovar, puede perder al cliente”.

Esto puede parecer un comienzo algo matemático para contar historias, pero funciona. Si comparamos “El dinero no lo hace feliz” con “Si tiene mucho dinero, se sentirá solo”. ¿Con cuál de los dos se genera más y mejores historias? Exactamente, con el segundo. Esto se debe a que es más específico y, por lo tanto, evoca más asociaciones.Y elegimos la siguiente moraleja como ejemplo: “Si innovas, puedes perder al cliente”.
as conocidos y menos conocidos: “¿Pasó que hayamos perdido un cliente por una innovación fallida?”. Seguro habrá una buena historia al respecto. Es como buscar un tesoro. Ah, y si se encuentra una buena historia, hay que indagar: cuantos más detalles, mejor.


Fuera de la propia organización también se puede buscar historias adecuadas. Googlear innovaciones fallidas para encontrar las mejores historias. Por ejemplo, en el diario NRC (Nieuwe Rotterdamsche Courant) leemos la siguiente historia sobre Google Glass:

“Las gafas de computadora Google Glass ya eran un problema antes de que alguien tuviera eso en la nariz. El concepto llamaba enormemente a la imaginación. Con estas gafas puestas podías ver películas durante una lección aburrida, leer correos electrónicos durante las compras o hacer videollamadas mientras esperabas el autobús. Google Glass se vendió en 2012 como una sensación, una revolución en la experiencia del mundo que nos rodea.

El desarrollador Tom Chi estaba seguro: Google Glass cambiaría el mundo. “Queremos que las personas puedan usar la tecnología de forma natural”, vociferó en una conferencia de TED. Sin embargo, Google Glass no fue un éxito. Las gafas parecían evocar una resistencia inesperada: el público temía por su privacidad porque no se podía ver correctamente si el usuario de las gafas los estaba filmando o fotografiando. También hubo dilemas legales: ¿se permite conducir con esas gafas? Y resultaron ser un verdadero “factor letal sexual”: nadie realmente se veía bien con esa cosa en la nariz. No estaba claro cuál era el valor agregado de Google Glass. Todas esas funcionalidades ya estaban presentes en el teléfono.

En 2015, Google sacó los lentes del mercado. El daño material fue grande, pero la imagen de Google fue perjudicada: los magos tecnológicos de Sillicon Valley no habían hecho su milagro”.

 


Anécdota análoga

Si no se puede encontrar ejemplos literales, o si se desea ampliar las opciones, se puede buscar una anécdota analógica, fuera del contexto de la moraleja (en este caso, el mundo de los negocios) que pueda tener similitudes con ella.


Una vez oí a un banquero abriendo su presentación sobre blockchain (cadena de bloques) con una anécdota análoga. Él contó cómo él y sus amigos pensaban sobre el sexo durante su adolescencia: a todos les interesaba, nadie sabía qué era y todos pensaban que otros ya lo estaban haciendo. Luego dijo que blockchain es en realidad una especie de sexo de adolescentes. La broma de una historia tan análoga es que el público sabe que realmente no se está hablando de esto. Y eso los activa tremendamente.


Si volvemos a nuestra moraleja “si vas a innovar, puedes perder al cliente” podemos preguntarnos si hemos experimentado algo similar en casa. O de vacaciones. O en la calle. Al colocar la moraleja fuera de su contexto original, a veces surgen historias sorprendentes.

Anécdotas personales

Una analogía puede ser una gran oportunidad para contar una anécdota personal. A veces es una buena idea volverse más personal. Si se busca crear más enlaces con colegas o el equipo, por ejemplo. O trabajar en la confianza mutua. Si usa una historia personal, siempre se debe guardar el límite entre lo personal y lo privado. Por supuesto, no hay que contar historias que sean demasiado reveladoras o demasiado ambiciosas para la relación que se tiene con el público (“Mi obsesión por los calcetines comenzó en 1983 ...”). Una historia privada repentina puede parecer inverosímil para los colegas.

El poder de las historias

Solo hacen falta tres pasos para hacer una historia realidad. Sin embargo, muchas personas no van mucho más allá de leer cronológicamente una cantidad interminable de declaraciones que conducen a un equipo a la desesperación en lugar de convencerlos. Eso es desafortunado, especialmente porque no es necesario.

Porque con una simple anécdota puedes hacer una gran diferencia. De hecho, puede mover montañas.

Este artículo está basado en el libro Storydesign de Natalie Holwerda-Mieras. www.managementsite.nl